En el tufting manual clásico, una persona guía una pistola de tufting línea por línea sobre un tejido base tensado verticalmente. Este trabajo supone un esfuerzo físico constante y repetitivo durante horas para las manos, los brazos, los hombros y la espalda.
Una manufactura no solo conserva lo que domina, sino que también desarrolla y perfecciona métodos, conocimientos y herramientas. Para Ruckstuhl, la calidad artesanal se mide por el conocimiento del material, el dominio del proceso de fabricación y el cuidado con el que se elige la técnica más adecuada para cada tarea.
En el tufting manual clásico, una persona guía una pistola de tufting línea por línea sobre un tejido base tensado verticalmente. En superficies grandes, este trabajo supone además un esfuerzo repetitivo durante muchas horas para las manos, los brazos, los hombros y la espalda. Una alfombra lisa de tres por cuatro metros ya ocupa doce metros cuadrados, sobre los que hay que ejecutar el mismo movimiento pasada tras pasada.
En Suecia, donde las exigencias ergonómicas derivadas del uso de máquinas manuales se abordaron intensamente desde una etapa temprana, surgió la tecnología del tufting automatizado. En 2009, Ruckstuhl decidió integrar este procedimiento, todavía relativamente joven en aquel momento, en la manufactura de Langenthal. En esa época, el control, la precisión y el procesamiento digital de datos aún estaban muy lejos de las posibilidades actuales, por lo que la decisión no supuso únicamente una inversión en una máquina, sino sobre todo una inversión en conocimientos propios.